La técnica empleada consiste en la creación de imágenes audiovisuales reemplazando los lentes de cámara por una superficie opaca a la cual se le hacen orificios que dejan entrar la luz a la cámara. Partiendo de un lienzo negro, cada apertura o estenopo es una pincelada de luz en movimiento sobre el sensor digital. Al realizar varios orificios, esos puntos de vista se superponen y se multiplican. Dependiendo de la posición y forma del orificio, cada haz de luz tiene un brillo y una textura particular, creando imágenes únicas e irrepetibles. El pulso del artista, el material opaco colocado frente a la cámara y las herramientas utilizadas para perforar los orificios determinan los aspectos formales de la composición. La técnica desarrollada imprime una fuerte huella material sobre la imagen a partir del encuentro entre el haz de luz y el sensor digital. El resultado es una imagen única, creada en un momento particular bajo condiciones técnicas irrepetibles, específicamente desarrolladas para ese momento y ese lugar. La imagen resultante no es completamente abstracta, pero privilegia la experiencia sensorial por sobre el realismo fotográfico. Así, el paisaje natural se vuelve un espectro: una memoria casi perdida.